Five Days of Darkness
En silencio, el hombre se alzo mientras que observaba a la lejanía como el pequeño grupo de cinco Dragon Blooded se acercaba.
“Hmmm… una hermandad perfecta…” murmuro para sí mientras que observaba a los hijos de los dragones. Lo lejos que habían caído de su grandeza y su gloria de antaño, ahora tan solo eran una sombra de lo que habían sido, impura y traicionera, nunca los perdonaría por sus crímenes.
El grupo de cinco exaltados caminaba por el pequeño sendero caído en desuso en estos últimos tiempos, tal vez en un pasado más glorioso hubieran estado acompañados de al menos cincuenta sirvientes, carretas y caballos para hacer más cómodo su viaje hasta su destino, pero en los días actuales, tener equipo debía ser suficiente.
Kellen Sesus era el que iba adelante, su brillante y esplendorosa armadura de jade rojo refulgía aun bajo la luz de la luna. El Dragon Blooded caminaba con determinación y la mirada alerta, al parecer presintiendo que algo se avecinaba… el maldito había demostrado ser atento, aunque no era algo que fuera a ayudarlos. Detrás se encontraban Demona Cynis y Norr Mnemon, la mujer de la casa Cynis tan solo llevando sus ropas, bastante sugestivas y poco decorosas, de un color turquesa semi transparente que dejaba poco a la imaginación. En sus hombros colgaba Shiya, su arco artefacto que había pasado en manos de generación en generación desde hacía más de 1000 años. El arco había sido empleado para eliminar a incontables peligros que atentaban contra el imperio y la creación misma. El hombre de la casa Mnemon venia ataviado con una armadura un poco más ligera que la de su hermano del fuego, y una lanza se encontraba en su espalda. El Dragon blood tenía una cara estoica y al parecer un poco aburrida, días y días de puro monótono paisaje de las tierras cercanas a Lookshy podía causar eso.
Justo detrás de ambos se encontraba una mujer de largo cabello blanco, con finísimos brazaletes de Jade blanco y una larga túnica celeste. Trisha Tepet había tenido mejores épocas, caminaba casi con resignación detrás de sus compañeros, apoyándose en su bastón, la mujer era bastante entrada en años, aunque todavía seguía viéndose como una joven de tan solo 30 años a lo sumo, pero el cansancio y el peso de las derrotas que había sufrido su casa recientemente la habían amargado casi mas allá del reconocimiento, la Wyld Hunt era todo el honor que le quedaba.
Cerrando el grupo venía detrás de todo Shikaru Peleps, su túnica de monje inmaculado y su cabeza totalmente rapada indicaban que el arte marcialista debía ser el corazón de la Wyld hunt. El hombre caminaba en silencio, con sus ojos perfectamente cerrados, guiándose por los pasos de sus compañeros para no tropezarse mientras que mantenía su mente perfectamente en blanco.
El dios oscuro se sonrió mientras que los observaba, acercándose inmaterial hacia ellos, esperando el momento oportuno.
Kellen alzo una mano, mirando los alrededores y luego el cielo.
“Creo que ya es suficiente, podemos acampar aquí por hoy” dijo el Dragon blood, consiguiendo que sus compañeros asintieran con su cabeza.
“Vamos a conseguir un poco de madera para el fuego y lu-” su oración fue interrumpida por la masa de oscuridad que pareció tomar substancia frente a sus ojos. Era como si la oscuridad del pequeño bosque que estaban recorriendo de repente fuera lo suficientemente voluminosa como para ser solida, y peor aún, media cerca de un metro ochenta, con un cuerpo escultural y cuatro enormes brazos, llenos de músculos.
Kellen abrió la boca para decir algo justo antes de que el ser de oscuridad estallara en llamas de oscuridad que rodeaban su cuerpo y se inclinara hacia delante en una posición que conocía demasiado bien. Sus ojos se abrieron de par en par antes de que el ser oscuro rápidamente golpeara su pecho con dos de sus manos que se abalanzaron sobre él, rápidamente golpeando con las yemas de sus dedos varios puntos en su pecho. El Dragon Blood apenas si tuvo tiempo de reaccionar antes de sentir como su cuerpo estallaba en dolor. Un aura rojiza lo envolvió mientras que su esencia se movía por su cuerpo a gran velocidad, causándole daño interno debido a los puntos de presión que el ser había apretado. Antes de tener tiempo de reaccionar o decir algo el tercer puño del dios oscuro se hundió en el rostro del exaltado, lanzándolo por el aire varios metros por encima de sus compañeros, aterrizando de cabeza con un fuerte crujido, la luz de los dragones apagándose en sus ojos al instante.
Los otros cuatro Dragon Blooded explotaron en acción. Demona rápidamente tomo su arco entre sus manos y dando un pequeño salto hacia atrás lanzo una flecha que brillo de un color verdoso. Con perfecta puntería la flecha fue directa hacia el corazón de su adversario, sin embargo las llamas del dios se agitaron por un instante y el ser oscuro se arqueo ligeramente hacia un lado, la flecha pasando junto a su piel sin hacerle un solo rasguño. Norr tomó su lanza y con un rápido movimiento espiralado buscó marear al ser de oscuridad, a medida que su arma avanzaba, implacable, directo hacia el pecho expuesto del demonio; sabía que estaba en una posición arqueada demasiado molesta como para permitirle esquivar este golpe, asique el Dragon Blood se permitió una pequeña sonrisa de satisfacción antes de que sus ojos se abrieran de par en par.
Arqueándose todavía más, la sombra apoyo su brazo libre en el suelo e hizo un movimiento demasiado ágil, quitando todo su cuerpo del camino mientras que su esencia fluía hacia la tierra, haciendo que una grieta se abriera debajo de Norr y lo tragara por completo antes de cerrarse, tan solo un pequeño gemido escuchándose antes de que su prisión se sellara por completo.
“Norr!! ” exclamó Demona con desesperación mientras que acomodaba otra flecha y la lanzaba directo hacia el monstruo, sin embargo el ser, alzando uno de sus pies, toco la flecha y esta estallo en pedazos, sin hacerle daño alguno.
Trisha Tepet rápidamente, dándose cuenta de que este enemigo era más de lo que ella podría masticar, movió su mano libre y cerro sus ojos, invocando hechicería a toda velocidad, creando una enorme garra de madera en su mano derecha. Su cuerpo mutó y su piel desapareció dando paso a una garra de dragón del tamaño de una cabeza humana, hecha de madera y lianas que rápidamente se agitaban mientras que ella retrocedía, poniéndose en guardia.
Shikaru por su lado, hizo rápidos movimientos, adentrándose en el espíritu de la forma del dragón de agua, antes de avanzar para proteger a su compañera de toda la vida de este demonio.
“Prepárate a morir Anatema!” le dijo el monje inmaculado antes de tragar aire, preparando sus pulmones para el terrible esfuerzo que requería el charm que estaba por emplear. Sin embargo, antes de que pudiera gritar con la furia de Daana’d, el ser de oscuridad se irguió haciendo un movimiento demasiado rápido para ser verdad, alzando sus cuatro brazos y golpeando al monje inmaculado a toda velocidad, un puño fue a su hombro izquierdo, justo al lado de su cuello, mientras que otro fue a golpear el mismo lugar de su lado derecho; sus otros dos puños golpearon al dragon blood, pero en vez de golpear con los nudillos, aplico las yemas de sus dedos en tres puntos debajo de sus costillas con cada una de sus manos, alterando el flujo de la esencia adentro de su cuerpo y redirigiendo la sangre del monje directo a sus pulmones. Shikaru se quedo inmóvil, el aire atrapado en su pecho que rápidamente se lleno de sangre. El Peleps cayó de rodillas al suelo, vomitando sangre y tosiendo, mientras que en vano intentaba tomar aire, cayendo de rodillas mientras que su rostro se ponía morado por la falta de oxigeno.
Trisha, dándose cuenta de que esto iba a ser totalmente en vano, con lagrimas en sus ojos, combatió las nauseas que sentía mientras que se concentraba en realizar un último hechizo.
“Perdóname Demona…” le susurro al viento antes de que un enorme vortex de aire la envolviera y la alejara de ese demonio de oscuridad a la máxima velocidad posible en un intento por escapar del ser oscuro.
Demona por su lado, con terror en su mirada simplemente se dio media vuelta y comenzó a correr a toda velocidad, intentando alejarse de esa criatura, entrando en pánico con cada paso que daba. La mujer corrió jadeando, haciendo un esfuerzo de voluntad para no gritar de miedo para no revelar su posición a medida que se alejaba de allí, dejando atrás a los cadáveres de sus amigos sin importarle nada, tal como a Trisha no le había importado dejarla atrás, aunque compartieran un vinculo de hermandad desde hace mas de 50 años.
En su terror, fue incapaz de ver el puño que iba directo hacia su rostro, rompiendo su preciosa nariz y lanzándola hacia atrás contra el tronco de un árbol, lastimando su espalda todavía mas al impactar.
“Woops, te lastime?” preguntó el dios con una sonrisa, acercándose lentamente a su presa. Uno se había escapado, pero no importaba, los otros cuatro bastaban…
La mujer, en pánico intento retroceder, arañando el suelo y el tronco con tal de alejarse de lo que sabía que sería su muerte.
“Conoces el estilo del dragón de madera?” le pregunto el ser, alzando una de sus manos, que lentamente era envuelta en un brillo verdoso negruzco que hizo que la mujer abriera sus ojos de par en par y comenzara a gritar de miedo.
“Oh, veo que lo conoces… entonces… adiós” dijo llevando su mano hasta la frente de la mujer con un movimiento sobrenaturalmente rápido, para detenerse en el último segundo, extendiendo un solo dedo para tocar su frente. El grito de la mujer se ahogo en su boca, permaneciendo en silencio mientras que una forma semi transparente de ella se separaba de su cuerpo, yéndose con el dedo del ser oscuro a medida que se alejaba de su frente. El mundo se movía en cámara lenta a medida que sentía como su alma se separaba de su cuerpo, centímetro a centímetro, su cuerpo muriendo en cada instante. Su vida pasaba a través de sus ojos, visiones de los Anatema que ella y su grupo habían matado a lo largo de las decenas de años que habían estado juntos. Demona intentó gritar, pero pronto se dio cuenta de que estaba viendo su propio cuerpo desde afuera… y supo tristemente, que ya era demasiado tarde…
Five Days of Darkness suspiro con cierta tristeza, alzando su vista hacia el cielo nocturno, viendo la luz de luna caer sobre su rostro. Aun desde tan lejos, la luz que emitía el astro le causaba cierta incomodidad, como un escalofrío que recorrió su piel. “Esto es por ti Shadow’s Grace… cada Wyld hunt menos en el mundo te dará tiempo para florecer…” pensó la sombra del Unconquered Sun, antes de que el fuego negro que lo rodeaba se extinguiera, y una ráfaga de viento lo disipara en pequeñas partículas de oscuridad que desaparecieron por completo instantes después.
“Hmmm… una hermandad perfecta…” murmuro para sí mientras que observaba a los hijos de los dragones. Lo lejos que habían caído de su grandeza y su gloria de antaño, ahora tan solo eran una sombra de lo que habían sido, impura y traicionera, nunca los perdonaría por sus crímenes.
El grupo de cinco exaltados caminaba por el pequeño sendero caído en desuso en estos últimos tiempos, tal vez en un pasado más glorioso hubieran estado acompañados de al menos cincuenta sirvientes, carretas y caballos para hacer más cómodo su viaje hasta su destino, pero en los días actuales, tener equipo debía ser suficiente.
Kellen Sesus era el que iba adelante, su brillante y esplendorosa armadura de jade rojo refulgía aun bajo la luz de la luna. El Dragon Blooded caminaba con determinación y la mirada alerta, al parecer presintiendo que algo se avecinaba… el maldito había demostrado ser atento, aunque no era algo que fuera a ayudarlos. Detrás se encontraban Demona Cynis y Norr Mnemon, la mujer de la casa Cynis tan solo llevando sus ropas, bastante sugestivas y poco decorosas, de un color turquesa semi transparente que dejaba poco a la imaginación. En sus hombros colgaba Shiya, su arco artefacto que había pasado en manos de generación en generación desde hacía más de 1000 años. El arco había sido empleado para eliminar a incontables peligros que atentaban contra el imperio y la creación misma. El hombre de la casa Mnemon venia ataviado con una armadura un poco más ligera que la de su hermano del fuego, y una lanza se encontraba en su espalda. El Dragon blood tenía una cara estoica y al parecer un poco aburrida, días y días de puro monótono paisaje de las tierras cercanas a Lookshy podía causar eso.
Justo detrás de ambos se encontraba una mujer de largo cabello blanco, con finísimos brazaletes de Jade blanco y una larga túnica celeste. Trisha Tepet había tenido mejores épocas, caminaba casi con resignación detrás de sus compañeros, apoyándose en su bastón, la mujer era bastante entrada en años, aunque todavía seguía viéndose como una joven de tan solo 30 años a lo sumo, pero el cansancio y el peso de las derrotas que había sufrido su casa recientemente la habían amargado casi mas allá del reconocimiento, la Wyld Hunt era todo el honor que le quedaba.
Cerrando el grupo venía detrás de todo Shikaru Peleps, su túnica de monje inmaculado y su cabeza totalmente rapada indicaban que el arte marcialista debía ser el corazón de la Wyld hunt. El hombre caminaba en silencio, con sus ojos perfectamente cerrados, guiándose por los pasos de sus compañeros para no tropezarse mientras que mantenía su mente perfectamente en blanco.
El dios oscuro se sonrió mientras que los observaba, acercándose inmaterial hacia ellos, esperando el momento oportuno.
Kellen alzo una mano, mirando los alrededores y luego el cielo.
“Creo que ya es suficiente, podemos acampar aquí por hoy” dijo el Dragon blood, consiguiendo que sus compañeros asintieran con su cabeza.
“Vamos a conseguir un poco de madera para el fuego y lu-” su oración fue interrumpida por la masa de oscuridad que pareció tomar substancia frente a sus ojos. Era como si la oscuridad del pequeño bosque que estaban recorriendo de repente fuera lo suficientemente voluminosa como para ser solida, y peor aún, media cerca de un metro ochenta, con un cuerpo escultural y cuatro enormes brazos, llenos de músculos.
Kellen abrió la boca para decir algo justo antes de que el ser de oscuridad estallara en llamas de oscuridad que rodeaban su cuerpo y se inclinara hacia delante en una posición que conocía demasiado bien. Sus ojos se abrieron de par en par antes de que el ser oscuro rápidamente golpeara su pecho con dos de sus manos que se abalanzaron sobre él, rápidamente golpeando con las yemas de sus dedos varios puntos en su pecho. El Dragon Blood apenas si tuvo tiempo de reaccionar antes de sentir como su cuerpo estallaba en dolor. Un aura rojiza lo envolvió mientras que su esencia se movía por su cuerpo a gran velocidad, causándole daño interno debido a los puntos de presión que el ser había apretado. Antes de tener tiempo de reaccionar o decir algo el tercer puño del dios oscuro se hundió en el rostro del exaltado, lanzándolo por el aire varios metros por encima de sus compañeros, aterrizando de cabeza con un fuerte crujido, la luz de los dragones apagándose en sus ojos al instante.
Los otros cuatro Dragon Blooded explotaron en acción. Demona rápidamente tomo su arco entre sus manos y dando un pequeño salto hacia atrás lanzo una flecha que brillo de un color verdoso. Con perfecta puntería la flecha fue directa hacia el corazón de su adversario, sin embargo las llamas del dios se agitaron por un instante y el ser oscuro se arqueo ligeramente hacia un lado, la flecha pasando junto a su piel sin hacerle un solo rasguño. Norr tomó su lanza y con un rápido movimiento espiralado buscó marear al ser de oscuridad, a medida que su arma avanzaba, implacable, directo hacia el pecho expuesto del demonio; sabía que estaba en una posición arqueada demasiado molesta como para permitirle esquivar este golpe, asique el Dragon Blood se permitió una pequeña sonrisa de satisfacción antes de que sus ojos se abrieran de par en par.
Arqueándose todavía más, la sombra apoyo su brazo libre en el suelo e hizo un movimiento demasiado ágil, quitando todo su cuerpo del camino mientras que su esencia fluía hacia la tierra, haciendo que una grieta se abriera debajo de Norr y lo tragara por completo antes de cerrarse, tan solo un pequeño gemido escuchándose antes de que su prisión se sellara por completo.
“Norr!! ” exclamó Demona con desesperación mientras que acomodaba otra flecha y la lanzaba directo hacia el monstruo, sin embargo el ser, alzando uno de sus pies, toco la flecha y esta estallo en pedazos, sin hacerle daño alguno.
Trisha Tepet rápidamente, dándose cuenta de que este enemigo era más de lo que ella podría masticar, movió su mano libre y cerro sus ojos, invocando hechicería a toda velocidad, creando una enorme garra de madera en su mano derecha. Su cuerpo mutó y su piel desapareció dando paso a una garra de dragón del tamaño de una cabeza humana, hecha de madera y lianas que rápidamente se agitaban mientras que ella retrocedía, poniéndose en guardia.
Shikaru por su lado, hizo rápidos movimientos, adentrándose en el espíritu de la forma del dragón de agua, antes de avanzar para proteger a su compañera de toda la vida de este demonio.
“Prepárate a morir Anatema!” le dijo el monje inmaculado antes de tragar aire, preparando sus pulmones para el terrible esfuerzo que requería el charm que estaba por emplear. Sin embargo, antes de que pudiera gritar con la furia de Daana’d, el ser de oscuridad se irguió haciendo un movimiento demasiado rápido para ser verdad, alzando sus cuatro brazos y golpeando al monje inmaculado a toda velocidad, un puño fue a su hombro izquierdo, justo al lado de su cuello, mientras que otro fue a golpear el mismo lugar de su lado derecho; sus otros dos puños golpearon al dragon blood, pero en vez de golpear con los nudillos, aplico las yemas de sus dedos en tres puntos debajo de sus costillas con cada una de sus manos, alterando el flujo de la esencia adentro de su cuerpo y redirigiendo la sangre del monje directo a sus pulmones. Shikaru se quedo inmóvil, el aire atrapado en su pecho que rápidamente se lleno de sangre. El Peleps cayó de rodillas al suelo, vomitando sangre y tosiendo, mientras que en vano intentaba tomar aire, cayendo de rodillas mientras que su rostro se ponía morado por la falta de oxigeno.
Trisha, dándose cuenta de que esto iba a ser totalmente en vano, con lagrimas en sus ojos, combatió las nauseas que sentía mientras que se concentraba en realizar un último hechizo.
“Perdóname Demona…” le susurro al viento antes de que un enorme vortex de aire la envolviera y la alejara de ese demonio de oscuridad a la máxima velocidad posible en un intento por escapar del ser oscuro.
Demona por su lado, con terror en su mirada simplemente se dio media vuelta y comenzó a correr a toda velocidad, intentando alejarse de esa criatura, entrando en pánico con cada paso que daba. La mujer corrió jadeando, haciendo un esfuerzo de voluntad para no gritar de miedo para no revelar su posición a medida que se alejaba de allí, dejando atrás a los cadáveres de sus amigos sin importarle nada, tal como a Trisha no le había importado dejarla atrás, aunque compartieran un vinculo de hermandad desde hace mas de 50 años.
En su terror, fue incapaz de ver el puño que iba directo hacia su rostro, rompiendo su preciosa nariz y lanzándola hacia atrás contra el tronco de un árbol, lastimando su espalda todavía mas al impactar.
“Woops, te lastime?” preguntó el dios con una sonrisa, acercándose lentamente a su presa. Uno se había escapado, pero no importaba, los otros cuatro bastaban…
La mujer, en pánico intento retroceder, arañando el suelo y el tronco con tal de alejarse de lo que sabía que sería su muerte.
“Conoces el estilo del dragón de madera?” le pregunto el ser, alzando una de sus manos, que lentamente era envuelta en un brillo verdoso negruzco que hizo que la mujer abriera sus ojos de par en par y comenzara a gritar de miedo.
“Oh, veo que lo conoces… entonces… adiós” dijo llevando su mano hasta la frente de la mujer con un movimiento sobrenaturalmente rápido, para detenerse en el último segundo, extendiendo un solo dedo para tocar su frente. El grito de la mujer se ahogo en su boca, permaneciendo en silencio mientras que una forma semi transparente de ella se separaba de su cuerpo, yéndose con el dedo del ser oscuro a medida que se alejaba de su frente. El mundo se movía en cámara lenta a medida que sentía como su alma se separaba de su cuerpo, centímetro a centímetro, su cuerpo muriendo en cada instante. Su vida pasaba a través de sus ojos, visiones de los Anatema que ella y su grupo habían matado a lo largo de las decenas de años que habían estado juntos. Demona intentó gritar, pero pronto se dio cuenta de que estaba viendo su propio cuerpo desde afuera… y supo tristemente, que ya era demasiado tarde…
Five Days of Darkness suspiro con cierta tristeza, alzando su vista hacia el cielo nocturno, viendo la luz de luna caer sobre su rostro. Aun desde tan lejos, la luz que emitía el astro le causaba cierta incomodidad, como un escalofrío que recorrió su piel. “Esto es por ti Shadow’s Grace… cada Wyld hunt menos en el mundo te dará tiempo para florecer…” pensó la sombra del Unconquered Sun, antes de que el fuego negro que lo rodeaba se extinguiera, y una ráfaga de viento lo disipara en pequeñas partículas de oscuridad que desaparecieron por completo instantes después.




